Queremos que la gente recuerde a su Creador durante su juventud, y que luego corra con firmeza, brillando para Su gloria a lo largo de toda su vida laboral.

Tim Vickers, coordinador de Graduate Impact.

 

Para muchos, la transición de la universidad al mundo laboral y los nuevos retos que este plantea se convierte en una prueba de fe. En este contexto, Graduate Impact (un programa de IFES) capacita y discipula a graduados jóvenes para ayudarles a conectar “lo más importante de sus vidas (creer en Jesús como el Señor de todo) y lo que más horas ocupa de sus vidas (su trabajo)”.  

El último grupo que se ha creado este año en Europa es el de ciencias ambientales. Otros grupos se centran en ámbitos como el derecho, la empresa, la política y la ciencia. El programa de Cross-Current también busca crear grupos de graduados de una misma ciudad. Tim Vickers, coordinador de Graduate Impact, ha contado a Evangelical Focus la visión que hay detrás de este movimiento de fe y trabajo.

Pregunta. ¿Por qué Cross-Current trabaja con grupos pequeños de graduados de ciertos ámbitos profesionales?

Respuesta. Déjame que te cuente cuál es la visión que hay detrás de todo este trabajo. La Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos (IFES por sus siglas en inglés) trabaja en universidades de todo el mundo, concretamente en 162 países, para ayudar a los jóvenes a oír las buenas noticias y llegar a ser discípulos maduros que, confiamos, seguirán a Jesús el resto de sus vidas. El trabajo en el que estamos involucrados, Graduate Impact, es parte del ministerio de IFES, y su énfasis está en ayudar a los que acaban la universidad (cuando dejan su grupo de estudiantes cristianos para empezar la vida profesional ), a entender cómo integrar su fe y su trabajo. Es lo más importante de sus vidas (creer en Jesús como el Señor de todo) y lo que más horas ocupa de sus vidas (de nueve a cinco, de lunes a viernes, cinco días a la semana, cuarenta y ocho semanas al año, cuarenta años de sus vidas). Si no logran hacer esa conexión, entonces sus vidas nunca serán lo que deberían ser. Esta es la visión global.

La razón por la que tenemos grupos de graduados por profesiones es porque queremos que cada generación transmita su sabiduría a la siguiente. Queremos ir a las personas que ya han pasado toda una vida reflexionando sobre qué implica ser seguidor de Jesús en su área profesional, tomar la sabiduría que han adquirido y pasarla a la siguiente generación. Es un proceso de aprendizaje acelerado en el que ayudamos a las personas a adquirir sabiduría cristiana con relación a su ámbito profesional antes de que lleguen a los 65 años. Que la adquieran cuando tienen veintitantos, cuando aún tienen toda una vida por delante. Es como al final de Eclesiastés: queremos que la gente recuerde a su Creador durante su juventud, y que luego corra con firmeza, brillando para Su gloria a lo largo de toda su vida laboral.  

 

P. El programa de ciencias ambientales es nuevo de este año.

R. Sí, hemos iniciado un programa de ciencias ambientales por dos razones. La primera es que, como cristianos, en el segundo capítulo de Génesis Yahvé Elohim nos da una responsabilidad. Nos pone como responsables de la creación. En ningún momento en el resto de la Biblia se nos exime de esa responsabilidad; de hecho, es parte de la razón de la existencia humana. Según veo, hemos sido creados en primer lugar para relacionarnos de forma personal con el Dios vivo y, en segundo lugar, para relacionarnos con nuestros semejantes. Pero en tercer lugar, hemos sido creados para responsabilizarnos de todo lo que Dios ha creado y nos ha confiado.

Al principio de la Biblia, el primer ejemplo de trabajo es cuando Adán pone nombre a todos los animales en Génesis 2:19. En Génesis 1, cuando el Señor crea, pone nombre a las cosas grandes de la tierra, pero luego de forma específica le transfiere a Adán esa responsabilidad. Adán tiene un rol activo en la organización y la administración de la creación en representación de Dios, y esa es la primera razón.

La segunda razón es que es una responsabilidad que muchos no cristianos también asumen. Fuera de la iglesia hay muchas personas mucho más preocupadas por el cuidado de la creación y el medioambiente que los propios cristianos. Me parece a mí que si queremos hablarle a toda esa gente de las buenas noticias de Jesús, esta es un área apologética clave en la que tenemos que involucrarnos. Pero no solo involucrarnos porque queremos hablarles de Dios, sino involucrarnos porque es importante, reconociendo que es uno de los problemas que más afecta a nuestro mundo en este momento. Los cristianos deben alzar la voz, deben ser capaces de aportar soluciones.

 

                                         Un grupo Cross-Current / Graduate Impact de IFES

 

P. ¿Cómo trabajáis a nivel local en Europa?

R. Aparte de los grupos por profesiones también promovemos que haya grupos locales, que son grupos de graduados de distintas profesiones, de distintas disciplinas pero de una misma ciudad. Son grupos de discipulado con el objetivo de enseñar un material que creo que no se enseña en ningún otro lugar. Un material que les ayuda a entender quiénes son durante su vida laboral. Lo que hacemos en esos grupos es entender más sobre el carácter cristiano, que reflejará el carácter y la naturaleza de Dios. ¿Cómo es Dios? ¿Cuál es su actitud hacia el amor, la riqueza, la justicia? Queremos entender cosas como esas, y a partir de ahí ver cómo las podemos aplicar en nuestras vidas, en nuestro lugar de trabajo. Los grupos locales se encuentran dos veces al año durante tres años. Queremos grupos de entre 12 y 16 personas porque queremos conocerlas bien, entender su trabajo, su situación, sus circunstancias. Y a lo largo de esos tres años queremos ver cambios en sus vidas.

 

P. ¿Por qué el estudio de la Biblia es un elemento central de estos grupos de jóvenes profesionales?

R. Queremos profundizar en la Biblia para ver quién es Dios, conocerle mejor. Queremos tener una relación con el Dios vivo, esa es la base que cambia nuestras vidas. Así que queremos entenderle mejor, saber más sobre cómo es Él y cuál es su actitud hacia nosotros, su amor por nosotros, y cómo se manifiesta eso en el mundo.

Así que decidamos mucho tiempo a profundizar en la Biblia. A veces lo hacemos a través de charlas, pero también queremos que los graduados desarrollen una sabiduría bíblica aplicada a su propia situación.

 

 

P. ¿De qué forma ayudar a graduados jóvenes “a crecer como seguidores de Jesús” cambiará Europa? 

R. A veces la gente asiste a un evento, oye una buena idea, pero regresa a su casa y no hay ningún cambio. Queremos luchar contra esa tendencia. Hace dos mil años, Jesús trabajó con doce personas durante tres años. Esa es la forma en la que nuestro Dios y Señor ha escogido trabajar: ayudando a las personas a tener raíces profundas, llenándonos de su Espíritu. Eso es lo que queremos hacer, trabajar con grupos pequeños de futuros líderes, darles buenos recursos, una buena metodología y formación, para que puedan ir y cambiar el mundo.

Esa es, de nuevo, parte de nuestra apologética. Si el domingo por la mañana decimos que Dios es el Señor de todo, el lunes eso se notará en todas las áreas de nuestra vida. Si no, o hemos dicho una mentira sobre Dios, o hemos dicho una mentira sobre nuestras vidas, y eso se llama falta de integridad. Necesitamos cristianos que sean capaces de llegar a cualquier ámbito de la sociedad y hablar alto y claro de la gloria de Dios. Durante una etapa de mi vida asistí a una iglesia llamada All Souls, y teníamos un maravilloso pastor emérito, John Stott, que en cierta ocasión había dicho: “No puedes culpar a la carne por pudrirse. Está en su naturaleza. Pero sí puedes culpar a la sal por no estar ahí cumpliendo su cometido”. Nuestras sociedades se alejarán cada vez más de su herencia cristiana. Y eso son malas noticias para la sociedad, malas noticias para la humanidad. Si la voz cristiana se pierde, entonces se pierde algo de gran valor que el Señor tiene para las naciones.

Descubre más sobre Graduate Impact en su web y el programa Cross Current aquí (vídeo en inglés).

 

Entrevista publicada en Evangelical Focus y Protestante Digital.
Traducida por Dorcas González