Forma de trabajar y ámbitos de trabajo
Uno de nuestros principios básicos son las "personas". Trabajamos con y para personas. Nuestra misión la desarrollamos a través de grupos (de estudiantes y profesionales), equipos de obreros y voluntarios. Como vemos, todo se resume en una palabra, PERSONAS. Llevar a cabo nuestra tarea supone: entrega, compromiso, integridad, responsabilidad y autodisciplina por parte de todos los que de una forma u otra componemos la familia de los GBUs.
Nuestros ámbitos de trabajo los podemos enumerar de la siguiente forma:
- Intitutos: Hablamos de jóvenes de entre 13 y 17 años. En esta etapa de la vida, la mayoría de ellos no tienen muy clara su fe o ésta es muy frágil y cuestionan prácticamente todo. Nuestro trabajo consiste en acompañar su crecimiento espiritual, responder de una manera cercana a sus preguntas, ofrecerles un entorno donde puedan crecer en su fe, conocer y compartir con otros jóvenes que viven sus mismas experiencias y por último que lleguen a entender que también pueden compartir de Jesús con sus amigos que aún no lo conocen. Es importante que entiendan que la misión también es suya.
- Universidades: Cada estudiante cristiano evangélico es un misionero en su universidad. Los estudiantes van a sus facultades a estudiar y cumpliendo la Gran Comisión, dan testimonio en donde el Señor los pone: en un aula, con los amigos, en una cafetería, con los profesores, etc. Nuestro trabajo persigue acompañar a estos jóvenes en su proceso de maduración espiritual y en toda la labora evangelística que los mismos realizan. La iniciativa del trabajo en GBU parte de los estudiantes, de ahí que nuestro trabajo consista en equiparlos y capacitarlos para llevar a cabo la misión.
- Profesionales: ¡No todo se acaba al finalizar los estudios1 Al contrario, empieza una etapa completamente nueva, donde surgen incertidumbres; donde tenemos que hacer frente a presiones hasta ahora desconocidas. Nuestro trabajo persigue en equipar a los profesionales para que sean Sal y Luz en sus puestos de trabajo, en su Babilonia diaria y que al mismo tiempo que son de testimonio en sus puestos de trabajo que también puedan aportar tanto su formación académica como espiritual a la iglesia local.
Nuestros trabajos nos obligan a relacionarnos con otras personas de una manera que sólo se puede equiparar a la vida familiar. Durante cuarenta horas o más sufrimos, reímos, luchamos y nos cuidamos juntos. Ver un empleo solamente como una plataforma para la evangelización es utilitarista y no es justo para los empleados. Es importante que entendamos que la forma en que realizamos nuestro trabajo ya de por sí habla de lo que somos.
Pablo habló de esto a la iglesia primitiva, exhortándoles a los creyentes que obedecieran a sus jefes, se comportaran de manera justa con sus empleados, trabajaran duro y no fueran perezosos.
En cada uno de estos aspectos Pablo deja claro que tiene tanto al trabajador como al trabajo en alta estima. El mundo está esperando un nuevo tipo de cristianos que tengan el trabajo y la bendición de Dios en alta estima.